La ortodoncia es comúnmente entendida como una técnica odontológica de tipo estético, consistente en la corrección de las mal posiciones dentarias a fin de conseguir la correcta alineación de las piezas en el arco dentario. Sin embargo debe tenerse presente también su finalidad funcional, en procesos tales como la fonética o la correcta mordida.
Tradicionalmente la ortodoncia se ha asociado a un tratamiento para pacientes en edad infantil. En realidad no existen restricciones de edad para el proceso médico de movimiento de las piezas dentales, por lo que cualquier paciente adulto puede someterse a un tratamiento de ortodoncia con resultado satisfactorio.
Una de las diferencias que se apreciarán en este tipo de tratamiento entre un paciente infantil y uno adulto es que probablemente en el segundo de los casos la duración del tratamiento sea un poco más larga que en el caso infantil, si bien ello depende de cada caso individual a considerar. En general la duración promedio un tratamiento de ortodoncia es de 24 meses, tiempo durante el cual es muy importante cumplir con las visitas periódicas que establezca el odontólogo y cuidar la correcta conservación y mantenimiento de los aparatos.
Para un correcto tratamiento de ortodoncia el odontólogo valorará a través de modelos de los arcos dentales, radiografías panorámica y lateral y fotos del paciente el tratamiento más aconsejado a fin de corregir la hipotética falta de piezas o bien el alineamiento defectuoso de las existentes, ya que para ello pueden utilizarse aparatos fijos o removibles.
La elección entre ortodoncia clásica y ortodoncia invisible depende de factores estéticos y funcionales. Los brackets metálicos, conocidos por su eficacia en casos complejos, son una opción accesible pero visualmente más llamativa y en ocasiones, menos cómodos. En contraste, los alineadores transparentes ofrecen una alternativa discreta y removible que facilita la higiene bucal y mejora la comodidad diaria. Sin embargo, requieren mayor disciplina por parte del paciente y suelen implicar un mayor coste. Mientras los brackets tradicionales siguen siendo una solución confiable y robusta, la ortodoncia invisible se ha consolidado como la opción preferida para quienes priorizan estética y flexibilidad en su tratamiento.