La dentición temporal o de leche aparece a partir del primer medio año de vida, aunque no existe una época exacta. Si bien muy infrecuente puede ocurrir que desde el nacimiento el recién nacido presente alguna pieza. Estos casos suelen tener una tendencia hereditaria. Las primeras piezas en aparecer son los incisivos centrales inferiores. Con la aparición de las primeras piezas es normal que el lactante presente molestias tales como inquietud, diarrea, babeo abundante o llanto.
La dentición temporal se compone de un total de 20 piezas, las cuales se pierden todas. No por ser una dentición que se acabe perdiendo le debemos prestar menor importancia, pues los llamados dientes de leche constituyen la base y el espacio que tendrá la dentición definitiva, de ahí que convengan los mismos cuidados y revisiones profesionales, no dejando perder las piezas por una inadecuada higiene bucodental.
La aparición y desarrollo de la dentición temporal también coincide en la fase de aprendizaje del lenguaje, en la que tanto los dientes temporales como los definitivos tienen una importancia en la fonética.
La dentición temporal comienza a perderse en torno a los seis años, edad que coincide con la aparición de las primeras piezas definitivas (en concreto la primera pieza es el primer molar), por lo que dado que no se poseen todas las piezas dentarias conviene no confundir las piezas emergentes con los dientes de leche, pues de perder las piezas definitivas éstas no tienen repuesto natural.