|
Disfruta tu sonrisa
Una invitación a valorar y mostrar con orgullo una de las expresiones más auténticas de felicidad. Una sonrisa no solo refleja bienestar, sino que también transmite confianza, alegría y cercanía a los demás. Tu sonrisa guarda momentos, emociones y sueños. Es el reflejo de tu esencia, de lo que sientes y de lo que vives. Cuídala, valórala…porque cuando te sientes bien, tu sonrisa lo dice todo.
|
|
Financiación a medida
Ofrecemos opciones flexibles de financiación para sus tratamientos a través de entidad financiera, adaptadas a las diferentes necesidades. Una solución práctica pensada para aportar tranquilidad y control financiero. Por favor, póngase en contacto con nuestro personal para cualquier consulta o información adicional.
|
La dentición temporal o de leche aparece a partir del primer medio año de vida, aunque no existe una época exacta. Si bien muy infrecuente puede ocurrir que desde el nacimiento el recién nacido presente alguna pieza. Estos casos suelen tener una tendencia hereditaria. Las primeras piezas en aparecer son los incisivos centrales inferiores. Con la aparición de las primeras piezas es normal que el lactante presente molestias tales como inquietud, diarrea, babeo abundante o llanto.
La dentición temporal se compone de un total de 20 piezas, las cuales se pierden todas. No por ser una dentición que se acabe perdiendo le debemos prestar menor importancia, pues los llamados dientes de leche constituyen la base y el espacio que tendrá la dentición definitiva, de ahí que convengan los mismos cuidados y revisiones profesionales, no dejando perder las piezas por una inadecuada higiene bucodental.
La aparición y desarrollo de la dentición temporal también coincide en la fase de aprendizaje del lenguaje, en la que tanto los dientes temporales como los definitivos tienen una importancia en la fonética.
La dentición temporal comienza a perderse en torno a los seis años, edad que coincide con la aparición de las primeras piezas definitivas (en concreto la primera pieza es el primer molar), por lo que dado que no se poseen todas las piezas dentarias conviene no confundir las piezas emergentes con los dientes de leche, pues de perder las piezas definitivas éstas no tienen repuesto natural.
El objetivo principal del cepillado es eliminar la placa bacteriana, favoreciendo la acción de la saliva que sobre los dientes limpios potencia la conservación del esmalte. Si bien la placa bacteriana se forma de manera continua, es después de las comidas cuando su acción es más intensa, ya que los gérmenes cuentan con las sustancias nutritivas de las que se alimentan, propiciando una mayor acidez.
Aún cuando una buena higiene dental se basa sobre todo en el cepillado frecuente, y siempre después de las comidas, también conviene recordar otras prácticas muy beneficiosas, tales como los colutorios o la seda dental.
La elección del cepillo depende del gusto de cada persona. Por lo general suelen emplearse cepillos de dureza media, pues tampoco conviene dañar las encías con un cepillado abrasivo, y de cabezal poco voluminoso, para de esta manera llegar a todos los puntos de la boca. El uso de pasta dental favorece la protección del esmalte gracias a los compuestos que lo mantienen limpio de residuos alimenticios, así como la sensación de frescor en la boca, si bien en la protección de los dientes el cepillado es la parte verdaderamente fundamental.
Es importante cepillar todas las caras de los dientes: externa, interna y masticadora, dedicando un mínimo de dos minutos para el conjunto de todos los dientes, sin olvidar tampoco el cepillado de la lengua, donde también se acumulan también bacterias. Para las caras interna y externa la técnica más aconsejada es la de barrido desde la encía hasta el diente. Para la zona masticadora el movimiento más aconsejable es el rotatorio.
La ortodoncia es comúnmente entendida como una técnica odontológica de tipo estético, consistente en la corrección de las mal posiciones dentarias a fin de conseguir la correcta alineación de las piezas en el arco dentario. Sin embargo debe tenerse presente también su finalidad funcional, en procesos tales como la fonética o la correcta mordida.
Tradicionalmente la ortodoncia se ha asociado a un tratamiento para pacientes en edad infantil. En realidad no existen restricciones de edad para el proceso médico de movimiento de las piezas dentales, por lo que cualquier paciente adulto puede someterse a un tratamiento de ortodoncia con resultado satisfactorio.
Una de las diferencias que se apreciarán en este tipo de tratamiento entre un paciente infantil y uno adulto es que probablemente en el segundo de los casos la duración del tratamiento sea un poco más larga que en el caso infantil, si bien ello depende de cada caso individual a considerar. En general la duración promedio un tratamiento de ortodoncia es de 24 meses, tiempo durante el cual es muy importante cumplir con las visitas periódicas que establezca el odontólogo y cuidar la correcta conservación y mantenimiento de los aparatos.
Para un correcto tratamiento de ortodoncia el odontólogo valorará a través de modelos de los arcos dentales, radiografías panorámica y lateral y fotos del paciente el tratamiento más aconsejado a fin de corregir la hipotética falta de piezas o bien el alineamiento defectuoso de las existentes, ya que para ello pueden utilizarse aparatos fijos o removibles.
La elección entre ortodoncia clásica y ortodoncia invisible depende de factores estéticos y funcionales. Los brackets metálicos, conocidos por su eficacia en casos complejos, son una opción accesible pero visualmente más llamativa y en ocasiones, menos cómodos. En contraste, los alineadores transparentes ofrecen una alternativa discreta y removible que facilita la higiene bucal y mejora la comodidad diaria. Sin embargo, requieren mayor disciplina por parte del paciente y suelen implicar un mayor coste. Mientras los brackets tradicionales siguen siendo una solución confiable y robusta, la ortodoncia invisible se ha consolidado como la opción preferida para quienes priorizan estética y flexibilidad en su tratamiento.